(Fragmento, el texto completo fue Publicado en Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949)
"...El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.
La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de "contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo "puro". La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados". El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.
Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.
Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual..."
sala de ensayos - trabajo sindical - laboratorio de teatro - asociación civil en trámite- (Sarmiento 2899 santa fe SFE Argentina)
Hay que ser muy egoísta y tan insensible, tan avaro y tan inhumano para seguir "clavando" soja.
jueves, 19 de abril de 2007
lunes, 16 de abril de 2007
Inundaciones, algo que hay que saber...
¿Por qué no se dice la verdad?
¿Por qué no se dice que esto es solo el comienzo, que las inundaciones, tormentas, sequías, temperaturas extremas, que hoy nos azotan, son solo “parte” de lo que se viene?
¿Por qué no se dice que todo esto que pasa, no son rarezas, fenómenos extraordinarios?
Que no son extraños e irrepetibles coletazos de la naturaleza, sino todo lo contrario:
Esta es la primera queja de nuestra tierra que sangra por sus venas abiertas de la amazonia o la cuña boscosa o la selva salteña. Allí donde la voracidad de los terratenientes arranca añosos árboles, y convierte miles de hectáreas de ricos bosques nativos, en desiertos artificiales productores de soja, extensiones de campos arrasados que salen a recorrer en avionetas, con las mismas que fumigan sin importarles que el veneno mate animales, árboles de los caminos o familias enteras.
MULTINACIONALES como Cargil o Monsanto, son sus cómplices junto al gobierno, que engrosa sus recursos con los impuestos de las exportaciones, y fomentan estos perversos métodos de vaciar nuestra tierra, que se retuerce en su dolor y temblamos todos.
O casi todos, porque algunos de los que se dicen dueños de esas tierras, ni siquiera viven en el país, y si lo hacen están en aislados en barrios cerrados y bien atendidos por sus socios establecidos en el poder.
¿Por qué no dicen cuántos dólares se llevan en soja esos ladrones, y cuántos se usan en obras de zanjeo, cloacas, hospitales, alumbrado, agua corriente?
Debemos recuperar el concepto de pertenecer a la tierra, y que somos de ella tanto como ella es de nosotros.
El Estado (nosotros como pueblo jurídicamente organizado) somos los responsables de su cuidado, y celosos de la riqueza que de ella extraemos, riqueza que nos debe beneficiar a todos.
Hasta cuando permitiremos que se venda a cualquiera, y con cualquier fin.
Somos nuestra tierra y debemos protegerla.
Esto es solo el comienzo si no tomamos una actitud activa.
Empecemos difundiendo los criminales agro-negocios, como se publican en sitios como los del GRR (Grupos de Reflexión Rural), o algunos partidos políticos de izquierda.
Si entendemos que daño ecológico es un papelito que se tira por la ventanilla, o el remedio es plantando un árbol en una plaza, estamos perdidos.
Los daños ecológicos comenzaron es estas latitudes con la llegada de los españoles y el capitalismo, y tienen una envergadura gigantesca.
¿Por qué no se dice que esto es solo el comienzo, que las inundaciones, tormentas, sequías, temperaturas extremas, que hoy nos azotan, son solo “parte” de lo que se viene?
¿Por qué no se dice que todo esto que pasa, no son rarezas, fenómenos extraordinarios?
Que no son extraños e irrepetibles coletazos de la naturaleza, sino todo lo contrario:
Esta es la primera queja de nuestra tierra que sangra por sus venas abiertas de la amazonia o la cuña boscosa o la selva salteña. Allí donde la voracidad de los terratenientes arranca añosos árboles, y convierte miles de hectáreas de ricos bosques nativos, en desiertos artificiales productores de soja, extensiones de campos arrasados que salen a recorrer en avionetas, con las mismas que fumigan sin importarles que el veneno mate animales, árboles de los caminos o familias enteras.
MULTINACIONALES como Cargil o Monsanto, son sus cómplices junto al gobierno, que engrosa sus recursos con los impuestos de las exportaciones, y fomentan estos perversos métodos de vaciar nuestra tierra, que se retuerce en su dolor y temblamos todos.
O casi todos, porque algunos de los que se dicen dueños de esas tierras, ni siquiera viven en el país, y si lo hacen están en aislados en barrios cerrados y bien atendidos por sus socios establecidos en el poder.
¿Por qué no dicen cuántos dólares se llevan en soja esos ladrones, y cuántos se usan en obras de zanjeo, cloacas, hospitales, alumbrado, agua corriente?
Debemos recuperar el concepto de pertenecer a la tierra, y que somos de ella tanto como ella es de nosotros.
El Estado (nosotros como pueblo jurídicamente organizado) somos los responsables de su cuidado, y celosos de la riqueza que de ella extraemos, riqueza que nos debe beneficiar a todos.
Hasta cuando permitiremos que se venda a cualquiera, y con cualquier fin.
Somos nuestra tierra y debemos protegerla.
Esto es solo el comienzo si no tomamos una actitud activa.
Empecemos difundiendo los criminales agro-negocios, como se publican en sitios como los del GRR (Grupos de Reflexión Rural), o algunos partidos políticos de izquierda.
Si entendemos que daño ecológico es un papelito que se tira por la ventanilla, o el remedio es plantando un árbol en una plaza, estamos perdidos.
Los daños ecológicos comenzaron es estas latitudes con la llegada de los españoles y el capitalismo, y tienen una envergadura gigantesca.
De interés para Telefónicos...
El siguiente es el texto de la nota presentada en la fecha en el sindicato
Santa fe 18 de Abril de 2007
Sr Omar N Perez
Secretario General de
SOEESIT-Santa fe
Por la presente, y en carácter de delegado gremial del
sector, me dirijo a Ud. para solicitarle una copia del estatuto vigente de
nuestro sindicato.
Si otro particular le saludo a atte.
Gabriel
Gasser
Legajo Telecom 166971
DNI-14714426
Cel 342-154-721378
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Para poner un poquito de belleza donde todo es negocio...
Para compartir, construir, comunicar, comprender y ofrecer la oportunidad a quien no la tiene.
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