¿Por qué no se dice la verdad?
¿Por qué no se dice que esto es solo el comienzo, que las inundaciones, tormentas, sequías, temperaturas extremas, que hoy nos azotan, son solo “parte” de lo que se viene?
¿Por qué no se dice que todo esto que pasa, no son rarezas, fenómenos extraordinarios?
Que no son extraños e irrepetibles coletazos de la naturaleza, sino todo lo contrario:
Esta es la primera queja de nuestra tierra que sangra por sus venas abiertas de la amazonia o la cuña boscosa o la selva salteña. Allí donde la voracidad de los terratenientes arranca añosos árboles, y convierte miles de hectáreas de ricos bosques nativos, en desiertos artificiales productores de soja, extensiones de campos arrasados que salen a recorrer en avionetas, con las mismas que fumigan sin importarles que el veneno mate animales, árboles de los caminos o familias enteras.
MULTINACIONALES como Cargil o Monsanto, son sus cómplices junto al gobierno, que engrosa sus recursos con los impuestos de las exportaciones, y fomentan estos perversos métodos de vaciar nuestra tierra, que se retuerce en su dolor y temblamos todos.
O casi todos, porque algunos de los que se dicen dueños de esas tierras, ni siquiera viven en el país, y si lo hacen están en aislados en barrios cerrados y bien atendidos por sus socios establecidos en el poder.
¿Por qué no dicen cuántos dólares se llevan en soja esos ladrones, y cuántos se usan en obras de zanjeo, cloacas, hospitales, alumbrado, agua corriente?
Debemos recuperar el concepto de pertenecer a la tierra, y que somos de ella tanto como ella es de nosotros.
El Estado (nosotros como pueblo jurídicamente organizado) somos los responsables de su cuidado, y celosos de la riqueza que de ella extraemos, riqueza que nos debe beneficiar a todos.
Hasta cuando permitiremos que se venda a cualquiera, y con cualquier fin.
Somos nuestra tierra y debemos protegerla.
Esto es solo el comienzo si no tomamos una actitud activa.
Empecemos difundiendo los criminales agro-negocios, como se publican en sitios como los del GRR (Grupos de Reflexión Rural), o algunos partidos políticos de izquierda.
Si entendemos que daño ecológico es un papelito que se tira por la ventanilla, o el remedio es plantando un árbol en una plaza, estamos perdidos.
Los daños ecológicos comenzaron es estas latitudes con la llegada de los españoles y el capitalismo, y tienen una envergadura gigantesca.
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