Cada día que pasa, la vorágine de ocupaciones diversas que debemos realizar como padres, amigos, clientes, electores, socios, etc., nos lleva a olvidarnos de nuestra condición de trabajador.
Esa condición básica que nos permite realizar plenamente todas las otras actividades.
Comprender esto, nos permitirá valorarnos como tales y sentir el común destino que compartimos con otros trabajadores, así como la imperiosa necesidad de que cada persona tenga su trabajo.
Un día para recordar nuestra condición de trabajador, ese es el motivo.
No para mostrarnos considerados o atentos lectores del almanaque.
Feliz día del trabajador
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